Cuentos Completos (CONTEMPORANEA)

By Jorge Luis Borges

Por primera vez, todos los cuentos de Borges en un sólo volumen

Poeta, ensayista y narrador, Borges es una de las figuras primordiales de los angeles literatura common. Ahora, por primera vez, se reúnen en este volumen todos sus cuentos, uno de los legados más influyentes y deslumbrantes de los angeles literatura occidental.

El universo borgiano, con sus espejos, laberintos, tigres, bibliotecas, gauchos, o máscaras, es ya uno de los paisajes fundamentales del siglo XX. En este libro se encuentran obras maestras como El jardín de los senderos que se bifurcan, Pierre Menard, autor del Quijote, Funes el memorioso, El Sur, El Aleph o Ulrica.

Leer estos cuentos supone releer l. a. historia de los angeles humanidad y emprender una de las aventuras más enriquecedoras, bellas y emocionantes de todos los tiempos.

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A los otros yo los conocía de vista; serían unos siete. Ferrari period el mayor, salvo un hombre viejo, de pocas y cansadas palabras, cuyo nombre es el único que no se me ha borrado de l. a. memoria: don Eliseo Amaro. Un tajo le cruzaba los angeles cara, que period muy ancha y floja. Me dijeron, después, que había sufrido una condena. Ferrari me despatchedó a su izquierda; a don Eliseo lo hicieron mudar de lugar. Yo no las tenía todas conmigo. Temía que Ferrari aludiera al ingrato incidente de días pasados. Nada de eso ocurrió; hablaron de mujeres, de naipes, de comicios, de un payador que estaba por llegar y que no llegó, de las cosas del barrio.

Soy rey de los Secgens. Muchas veces los llevé a l. a. victoria en los angeles dura batalla, pero en los angeles hora del destino perdí mi reino. Mi nombre es Isern y soy de l. a. estirpe de Odín. —Yo no venero a Odín —le contesté—. Yo venero a Cristo. Como si no me oyera continuó: —Ando por los caminos del destierro pero aún soy el rey porque tengo el disco. ¿Quieres verlo? Abrió l. a. palma de l. a. mano que period huesuda. No había nada en los angeles mano. Estaba vacía. Fue sólo entonces que adí que siempre los angeles había tenido cerrada. Dijo, mirándome con fijeza: —Puedes tocarlo.

El hecho mismo, nada singular ni fantástico, importa menos que el carácter de sus protagonistas. Ambos pecaron por vanidad, pero de un modo harto distinto y con resultado distinto. l. a. anécdota (en realidad no es mucho más) ocurrió hace muy poco, en uno de los estados de América. Entiendo que no pudo haber ocurrido en otro lugar. A fines de 1961, en l. a. Universidad de Texas, en Austin, tuve ocasión de conversar largamente con uno de los dos, el health practitioner Ezra Winthrop. period profesor de inglés antiguo (no aprobaba el empleo de los angeles palabra anglosajón, que sugiere un artefacto hecho de dos piezas).

El viento zamarreaba las casuarinas. Espinosa oyó las primeras gotas y dio gracias a Dios. El aire frío vino de golpe. Esa tarde, el Salado se desbordó. Al otro día, Baltasar Espinosa, mirando desde l. a. galería los campos anegados, pensó que los angeles metáfora que equipara los angeles pampa con el mar no period, por lo menos esa mañana, del todo falsa, aunque Hudson había dejado escrito que el mar nos parece más grande, porque lo vemos desde los angeles cubierta del barco y no desde el caballo o desde nuestra altura. l. a. lluvia no cejaba; los Gutres, ayudados o incomodados por el pueblero, salvaron buena parte de l. a. hacienda, aunque hubo muchos animales ahogados.

Inquirí: —¿Qué sucedió con los gobiernos? —Según los angeles tradición fueron cayendo gradualmente en desuso. Llamaban a elecciones, declaraban guerras, imponían tarifas, confiscaban fortunas, ordenaban arrestos y pretendían imponer los angeles censura y nadie en el planeta los acataba. l. a. prensa dejó de publicar sus colaboraciones y sus efigies. Los políticos tuvieron que buscar oficios honestos; algunos fueron buenos cómicos o buenos curanderos. l. a. realidad sin duda habrá sido más compleja que este resumen. Cambió de tono y dijo: —He construido esta casa, que es igual a todas las otras.

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